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Este artículo se basa en el libro Trasplante de cejas, de Lorena Visentainer y Thalita Machado Carlesso, publicado por Editorial Amolca. En el capítulo 5, las autoras abordan de manera detallada los fundamentos de la anestesia aplicada al trasplante de cejas, destacando su importancia para garantizar la seguridad, el confort del paciente y el adecuado desarrollo del procedimiento quirúrgico.
La importancia de una anestesia bien planificada
El procedimiento puede realizarse con el paciente despierto o bajo sedación intravenosa, siempre que un anestesista esté presente. Aunque ambas opciones son viables, el uso de sedación ligera aporta un valor significativo: reduce la ansiedad, favorece la cooperación durante la intervención y proporciona una experiencia más agradable para el paciente.
Independientemente del nivel de sedación, es indispensable anestesiar correctamente tanto la zona donante, ubicada generalmente en la región occipital del cuero cabelludo, como la zona receptora, correspondiente a las cejas. Los principales objetivos de la anestesia local son controlar la hemostasia, evitar el dolor y permitir una manipulación quirúrgica segura mediante la combinación adecuada de anestésicos locales y vasoconstrictores.

Anestesia local: materiales y métodos más utilizados
Existen diversas técnicas para administrar anestesia local en el cuero cabelludo, y su elección depende de la extensión del procedimiento y de la preferencia del cirujano. En el trasplante capilar y de cejas, las más habituales son:
- Bloqueo en anillo
- Infiltración local con solución tumescente
- Bloqueo de nervios periféricos del cuero cabelludo
Sea cual sea la técnica empleada, es fundamental calcular previamente las dosis para evitar superar los niveles de toxicidad.

Entre los anestésicos locales más utilizados se encuentran la lidocaína, la bupivacaína, la ropivacaína y la levobupivacaína. La lidocaína suele ser la primera elección por su rápido inicio de acción y mayor seguridad, aunque su duración es limitada. Por ello, en procedimientos prolongados, se asocia con otros anestésicos o fármacos coadyuvantes para prolongar el efecto.
La bupivacaína, aunque potente y de larga duración, ha visto restringido su uso debido a su mayor riesgo cardiovascular. En este contexto, la ropivacaína y la levobupivacaína ofrecen una potencia similar con un perfil de seguridad superior, lo que las convierte en opciones preferidas.
Bloqueo de la zona donante
La anestesia de la región occipital puede realizarse mediante diferentes técnicas. Habitualmente, el primer paso consiste en el bloqueo bilateral de los nervios occipitales mayor y menor, lo que proporciona mayor confort al paciente antes de continuar con infiltraciones adicionales.
En el trasplante de cejas, debido al pequeño tamaño de la zona donante, el bloqueo en anillo suele ser la técnica de elección. Este método consiste en infiltrar de forma secuencial y superficial el contorno de la zona donante, seguido de infiltraciones internas para cubrir completamente el área destinada a la extracción folicular.
También puede emplearse una solución tumescente para facilitar la extracción, reducir la resistencia del tejido y proteger la vasculatura, minimizando el traumatismo quirúrgico.
Anestesia de la zona receptora: precisión y cuidado anatómico
Una vez finalizada la extracción folicular, el paciente se coloca en decúbito supino para anestesiar la región de las cejas. La infiltración se realiza de manera cuidadosa, generalmente con una cánula fina, siguiendo un trayecto paralelo a la piel para cubrir toda la zona receptora.
En esta región es fundamental evitar volúmenes excesivos de anestesia tumescente, ya que una distorsión anatómica puede dificultar la implantación folicular y aumentar el edema posoperatorio. Una técnica precisa permite preservar la anatomía natural de la ceja y favorece un postoperatorio más cómodo.

Conclusión
Tal como se expone en el capítulo 5 del libro Trasplante de cejas de Lorena Visentainer y Thalita Machado Carlesso, una correcta planificación anestésica es un pilar fundamental para el éxito de este procedimiento. La selección adecuada de técnicas, fármacos y dosis no solo mejora la experiencia del paciente, sino que también facilita el trabajo del cirujano y contribuye a resultados más seguros y predecibles.
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