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Este artículo se basa en el libro Revolución de los hilos PDO, efectos rejuvenecedores y tratamiento de arrugas profundas, de Ana María y Julieta Corbett, publicado por Editorial Amolca. En él se explican los principios del uso de los hilos de polidioxanona, su mecanismo de acción, los efectos bioestimulantes y de tracción, así como los criterios básicos para su correcta aplicación en tratamientos de rejuvenecimiento facial.
Durante años, la ritidoplastia quirúrgica fue la principal opción para corregir la flacidez facial. Sin embargo, se trata de un procedimiento invasivo, con recuperación prolongada y riesgo de cambios poco naturales en la expresión. La búsqueda de alternativas más seguras y menos agresivas impulsó el desarrollo de técnicas mínimamente invasivas, entre ellas el uso de hilos tensores y bioestimuladores.

Del lifting quirúrgico a los primeros hilos
En la década de 1980 surgieron los primeros hilos no absorbibles, como los hilos rusos y los de oro. Posteriormente, el Dr. Sulamanidze desarrolló los conocidos hilos Aptos, fabricados inicialmente en polipropileno. Estos permitían traccionar los tejidos sin necesidad de grandes incisiones y con menor tiempo de recuperación.
Aunque ofrecían buenos resultados iniciales, los hilos no absorbibles presentaban desventajas importantes: riesgo de granulomas, nódulos visibles, extrusión del material, asimetrías y resultados poco naturales a largo plazo. Esto ocurre porque el rostro continúa envejeciendo mientras el implante permanece fijo, generando alteraciones progresivas en la armonía facial.
Por esta razón, se consolidó la idea de que los materiales absorbibles son más seguros, ya que acompañan los cambios dinámicos del envejecimiento y pueden reaplicarse según la evolución del paciente.
El surgimiento de las suturas absorbibles
A finales de los años noventa se introdujo el ácido poli-L-láctico (PLLA) y, posteriormente, la polidioxanona (PDO) como materiales absorbibles para procedimientos de rejuvenecimiento facial. Estas suturas permitieron combinar dos efectos clave:
- Tracción mecánica moderada de los tejidos
- Estimulación biológica para la producción de colágeno
El uso de hilos con conos o espículas reavivó el interés por estas técnicas, al ofrecer mejores resultados y menor tasa de complicaciones frente a los materiales no absorbibles.

TCSC y tracción. B. Bioestimulación por el PLLA que conduce a la proliferación de colá-
geno. C. Neocolagenesis alrededor del hilo durante el proceso de degradación del hilo.
La polidioxanona (PDO): un material seguro y versátil
La PDO es un polímero sintético utilizado desde hace más de 30 años en cirugía (cardíaca, pediátrica y ginecológica). Es un material:
- Biocompatible
- No alergénico
- Totalmente absorbible
- Eliminado por hidrólisis en aproximadamente 6 meses
Desde 2011, su uso se ha extendido al rejuvenecimiento facial no quirúrgico, gracias a su capacidad para inducir neocolagénesis y mejora de la calidad cutánea.
Inspiración en la acupuntura: bioestimulación prolongada
Una de las bases conceptuales del uso estético del PDO proviene de la acupuntura. A diferencia de las agujas tradicionales, que se retiran tras la sesión, los hilos de PDO permanecen temporalmente en el tejido, manteniendo el estímulo biológico.
Este principio permitió observar mejoras en:
- Densidad dérmica
- Elasticidad
- Homogeneidad del color
- Atenuación de arrugas finas
Así nació el concepto moderno de bioestimulación con hilos, incluso en zonas delicadas como párpados y región perioral.

Qué ocurre en la piel tras la colocación de hilos de PDO
La colocación de hilos de polidioxanona genera una respuesta biológica progresiva y controlada en la piel. Desde el momento de la inserción, el tejido activa sus mecanismos naturales de reparación como reacción al microtraumatismo producido por la aguja o la cánula.
En esta fase inicial se activan fibroblastos, miofibroblastos y células inflamatorias, responsables de iniciar la regeneración tisular. Estas células estimulan la producción de colágeno, que aparece primero como colágeno tipo III y, con el tiempo, se transforma en colágeno tipo I, más resistente y organizado.
A medida que avanza el proceso, las fibras de colágeno aumentan su grosor y se disponen de forma más ordenada, lo que se traduce en una piel más firme y estructurada. Paralelamente, los fibroblastos incrementan la producción de matriz extracelular y de ácido hialurónico endógeno, mejorando la hidratación y la elasticidad cutánea.
El colágeno recién formado se integra con los septos fibrosos existentes, reforzando estas estructuras y favoreciendo la llamada reconexión tisular. Gracias a este proceso, la piel recupera soporte y cohesión incluso cuando el hilo comienza a reabsorberse.
Aunque el efecto de tracción inicial disminuye con el tiempo, la bioestimulación y la reorganización tisular continúan actuando, lo que permite mantener los resultados más allá de la vida útil del material implantado.
Mecanismo de acción de los hilos de PDO
El efecto rejuvenecedor de los hilos de PDO se basa en varios mecanismos que actúan de forma complementaria. El primero es el traumatismo controlado generado durante la inserción, que activa las fases normales de cicatrización y estimula la regeneración tisular.
La presencia física del hilo dentro del tejido actúa como un estímulo mecánico constante sobre los fibroblastos, favoreciendo la producción de colágeno y otros componentes de la matriz extracelular.
El movimiento natural de los músculos faciales alrededor del hilo potencia este estímulo mediante la mecanotransducción, un proceso por el cual las fuerzas mecánicas influyen en la expresión génica, la proliferación celular y la síntesis de proteínas estructurales.
En los hilos que presentan espículas o conos, se suma un efecto mecánico adicional: la capacidad de traccionar y reposicionar los tejidos subcutáneos, contribuyendo a un efecto lifting moderado.

con arrugas estáticas. B. Proceso de degradación de los hilos de PDO insertados
en el tejido celular subcutáneo superficial por hidrólisis. C. Formación de tejido
conjuntivo alrededor de los hilos, que permanece tras la degradación de los mismos.
Bioestimulación y tracción: dos funciones complementarias
Los hilos de PDO pueden agruparse según su acción bioestimulante o su capacidad de tracción. Ambos efectos suelen coexistir, pero uno suele ser más relevante según el diseño del hilo.
Los hilos orientados a la bioestimulación están indicados para mejorar la textura, firmeza y calidad de la piel. Incluyen los lisos monofilamento, los multifilamento, los helicoidales o en tornillo, así como presentaciones como Filler o Matrix. Estos actúan como “rellenos biológicos sólidos”, estimulando una intensa producción de colágeno alrededor del material implantado.
Los hilos destinados a la tracción buscan reposicionar tejidos y mejorar la flacidez. Los modelos espiculados o farpados se anclan al tejido celular subcutáneo y permiten movilizarlo al aplicar tensión. Los hilos con conos o moldeados ofrecen mayor capacidad de anclaje y un mejor deslizamiento, facilitando su ocultamiento bajo la dermis.
Aunque su efecto no equivale al de una cirugía, permiten un lifting moderado con menor riesgo y tiempos de recuperación más cortos.
Aguja o cánula: diferencias prácticas
La forma de inserción del hilo influye en la seguridad del procedimiento. Las agujas, al tener punta afilada, facilitan la penetración, pero aumentan el riesgo de hematomas o lesión de estructuras vasculonerviosas.
Las cánulas, en cambio, tienen punta roma y separan los tejidos en lugar de cortarlos. Esto reduce el trauma, el sangrado y las molestias, por lo que suelen preferirse en zonas delicadas, aunque su costo suele ser mayor.

Hilos lisos: monofilamento y multifilamento
Los hilos lisos monofilamento se utilizan principalmente como bioestimulantes. Los calibres más finos, como el 30G, son adecuados para zonas delicadas como el párpado inferior, mientras que el 29G puede emplearse en la mayoría de las áreas faciales. Los hilos más largos se reservan para zonas amplias como el cuello.
Los hilos multifilamento tienen mayor capacidad bioestimulante gracias a su arquitectura compleja. Modelos como Filler o Matrix crean una estructura tridimensional que favorece una intensa neocolagénesis, con formación de tejido conjuntivo e incluso desarrollo vascular. Por ello están indicados para surcos profundos, arrugas marcadas, glabela, frente y cuello.

Hilos helicoidales o en tornillo
Los hilos helicoidales presentan una forma espiral que aumenta su superficie de contacto con el tejido. Esta característica potencia la estimulación de colágeno y proporciona un ligero efecto de elevación.
Son especialmente útiles en surcos marcados, líneas glabelares, cuello y zonas que requieren soporte moderado, sin aportar volumen como lo haría un relleno con ácido hialurónico.

Hilos de tracción: espiculados y con conos
Los hilos espiculados cuentan con pequeñas púas que se anclan al tejido subcutáneo, permitiendo su reposicionamiento. Están disponibles en distintos calibres para adaptarse al grado de tracción requerido.
Los hilos con conos o moldeados ofrecen una mayor capacidad de sujeción y un mejor deslizamiento, lo que facilita ocultar los puntos de anclaje bajo la dermis. Algunos diseños permiten fijación en planos profundos, como la fascia temporal.
Se utilizan principalmente para la elevación de cejas, la definición del contorno facial, el reposicionamiento del cuello y determinadas correcciones en rostro y cuerpo.

Un enfoque personalizado y seguro
La amplia variedad de hilos de PDO permite diseñar tratamientos personalizados según las características y necesidades de cada paciente. La correcta elección del tipo de hilo, su calibre, longitud y técnica de aplicación es fundamental para obtener resultados naturales y seguros.
Un abordaje progresivo, conservador y bien planificado permite aprovechar al máximo los beneficios de la bioestimulación y la tracción, consolidando a los hilos de PDO como una herramienta eficaz dentro del rejuvenecimiento facial no quirúrgico.
Conclusión
Los hilos de PDO constituyen una opción eficaz y segura para el rejuvenecimiento facial, gracias a su capacidad de bioestimular y brindar soporte tisular. Los contenidos de este artículo se basan en el libro Revolución de los hilos PDO, efectos rejuvenecedores y tratamiento de arrugas profundas, capítulo 5 de Ana María y Julieta Corbett, publicado por Editorial Amolca, una obra de referencia para comprender su correcta aplicación clínica.
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