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La incorporación de la tecnología láser a la endodoncia está abriendo nuevas posibilidades para el desbridamiento, la desinfección y el diagnóstico del sistema de conductos radiculares. Sin embargo, su aplicación clínica requiere conocer tanto sus beneficios como las consideraciones de seguridad asociadas a su uso. En el capítulo 9, “Endodoncia asistida por láser”, del libro Odontología láser. Avances y aplicaciones actuales, Donald J. Coluzzi y Steven P. A. Parker analizan la evolución de estas tecnologías y su potencial para transformar los protocolos endodónticos actuales.

Figura 9.2. Algoritmo para utilizar la fluorescencia para controlar el desbri-damiento y la desinfección con láser (adaptado de la ref.19 y de la patente estadounidense 8.977.085).

Seguridad y control térmico: aspectos esenciales

El uso del láser en endodoncia puede combinarse con herramientas convencionales, como los microscopios quirúrgicos, siempre que se implementen las medidas adecuadas de protección ocular y control del equipo. Del mismo modo, los accesorios que entran en contacto con los tejidos deben someterse a procesos adecuados de limpieza, desinfección y esterilización para evitar la transmisión de infecciones.

Otro aspecto fundamental es el control de la temperatura. Los láseres de alta potencia pueden generar cambios térmicos en la estructura radicular que, si no se controlan correctamente, podrían comprometer la vitalidad pulpar o afectar los tejidos periodontales.

Figura 9.1. Fibras ópticas y sus aplicaciones en endodoncia láser. a. Fibra convencional de punta plana puesta en una réplica de resina epoxi del conducto radicular que muestra la emisión frontal de energía láser roja visible. El uso de puntas lisas requiere mover la fibra para conseguir la irradiación de las paredes del conducto. b. Fibra en forma de panal situada en el conducto radicular que muestra la emisión lateral de energía láser roja visible. Para mejorar la visibilidad, el conducto se rellenó con tinta antes de insertar la fibra. c. Tinte termocrómico (sensible al calor) aplicado a la superficie radicular que muestra cambios tér-micos sutiles durante el láser de menos de medio grado Celsius cuando se utiliza la punta de panal para activar el fluido a base de agua (500 mJ%2Fpulso a 4 Hz). El punto de mayor cambio térmico es el cambio de color azul, seguido del verde y luego del rojo. d. El mismo diente 5 s después de que se haya detenido el láser, mostrando la disipación de los cambios térmicos en la superficie de la raíz (para más detalles, véase la ref.17). e. Capa de barrillo presente en las paredes del conducto radicular cuando se utilizan instrumentos rotatorios con agua como fluido lubricante. Ampliación SEM 2000×. f. El mismo lugar después de utilizar una fibra de punta cónica para suministrar energía láser de diodo de 940 nm para activar el irrigante EDTA. El láser se aplicó durante diez ciclos de 10 s de duración utilizando 80 mJ/pulso a 50 Hz (para más detalles, véase18).

La selección de los parámetros adecuados, junto con el uso de irrigación o aerosoles de aire/agua, permite reducir estos efectos. La refrigeración favorece además la eliminación de residuos generados durante la ablación y ayuda a mantener húmeda la zona de tratamiento.

El control térmico también resulta determinante para proteger el ligamento periodontal y el hueso circundante. En este sentido, el empleo de láseres pulsados y tiempos de exposición adecuados puede contribuir a limitar la zona de daño térmico.

Más allá del desbridamiento y la desinfección

Una de las áreas que ha despertado mayor interés es la utilización de láseres para mejorar el desbridamiento y la desinfección del sistema de conductos radiculares. Los láseres pulsados de infrarrojo cercano o medio, combinados con irrigantes, pueden aportar ventajas en estos procedimientos y han impulsado el desarrollo de protocolos específicos.

Entre ellos destacan enfoques como PIPS y SWEEPS, orientados a mejorar la acción de los irrigantes y la calidad del desbridamiento. La creciente cantidad de investigaciones sobre estas aplicaciones refleja el interés de la comunidad científica por desarrollar protocolos cada vez más eficaces y predecibles.

A esto se suma el interés por la desinfección fototérmica y fotodinámica, así como por el desarrollo de tecnologías capaces de detectar bacterias y otros patógenos dentro del sistema de conductos.

Figura 9.5. Absorción de agua pura en la región visible (400-700 nm) y en las regiones infrarrojas adyacentes. El eje horizontal es la longitud de onda en nanómetros y el eje vertical es la absorción IR-A = 700-1400 nm; IR-B = 1400-3000 nm; IR-C = 3000 nm-1 mm

El futuro: diagnóstico, vitalidad y experiencia del paciente

La evolución del láser en endodoncia no se limita al tratamiento. Las investigaciones actuales exploran sistemas capaces de integrar desbridamiento, desinfección, diagnóstico y detección de patógenos dentro de protocolos cada vez más completos.

Una de las posibilidades más prometedoras es incorporar sistemas de retroalimentación a los equipos láser. Las fibras utilizadas durante el tratamiento podrían, en el futuro, contribuir también a obtener información diagnóstica en tiempo real sobre el estado del sistema de conductos y su carga de patógenos.

Otro campo emergente es el tratamiento de la pulpa vital. El objetivo es preservar tejido pulpar viable y, en determinadas situaciones, evitar el tratamiento de conductos convencional. Esta posibilidad podría contribuir a conservar características importantes del diente, como su resistencia y coloración natural.

Asimismo, la analgesia y la fotobiomodulación representan áreas de creciente interés. El desarrollo de estas aplicaciones podría ayudar a disminuir las molestias asociadas a determinados procedimientos endodónticos y mejorar la experiencia del paciente.

Figura 9.7. Recubrimiento de la pulpa vital. a. Pulpa sangrante en la base de la preparación de la cavidad tras una exposición iatrogénica del tejido pulpar vital. b. Inmediatamente después de disparar varios pulsos de radiación láser de dióxido de carbono para sellar la zona y controlar la hemorragia. A continuación, la cavidad se recubrió con cemento de ionómero de vidrio y el diente se restauró con amalgama. No hubo pérdida de vitalidad con el paso del tiempo.

Una tecnología en evolución

La investigación sobre el uso del láser en endodoncia ha experimentado un crecimiento significativo durante las últimas décadas. Los avances en desbridamiento, irrigación, desinfección, diagnóstico, preservación de la vitalidad pulpar y analgesia muestran que esta tecnología continúa ampliando sus posibilidades dentro de la práctica odontológica.

En el capítulo 9, “Endodoncia asistida por láser”, del libro Odontología láser. Avances y aplicaciones actuales, Donald J. Coluzzi y Steven P. A. Parker presentan una visión integral de estas aplicaciones y de los retos que todavía deben abordarse. El futuro apunta hacia sistemas más integrados, protocolos más precisos y herramientas capaces de proporcionar múltiples beneficios terapéuticos con una menor complejidad clínica.

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