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Este artículo se basa en el capítulo 4, Cosecha del colgajo DIEP en cadáveres, del libro Reconstrucción mamaria y cirugía oncoplástica con colgajos, de Zan Li y Dajian Song, publicado por la Editorial Amolca. En este capítulo se aborda la técnica de cosecha del colgajo DIEP desde una perspectiva anatómica y quirúrgica, destacando la variabilidad de las perforantes de la arteria epigástrica inferior profunda, los criterios de diseño del colgajo y los aspectos técnicos que permiten optimizar la reconstrucción mamaria.
La reconstrucción mamaria con colgajo DIEP se ha consolidado como una de las técnicas más refinadas dentro de la cirugía oncoplástica moderna. Su principal fortaleza radica en la posibilidad de lograr una reconstrucción autóloga eficaz, preservando al máximo la función muscular y reduciendo la morbilidad en la zona donadora. Sin embargo, este equilibrio depende directamente del conocimiento anatómico y de una ejecución quirúrgica meticulosa.

Uno de los aspectos más relevantes en la cosecha del colgajo DIEP es la enorme variabilidad de las perforantes de la arteria epigástrica inferior profunda. Esta diversidad anatómica condiciona tanto el diseño del colgajo como el grado de lesión muscular y nerviosa en la zona donadora.
En la práctica clínica, esta variabilidad obliga al cirujano a tomar decisiones intraoperatorias constantes, buscando siempre un aporte vascular suficiente sin comprometer innecesariamente el músculo recto abdominal ni los nervios intercostales.
Grados de lesión y categorías de disección
De acuerdo con la extensión del daño en la zona donadora, la disección del colgajo DIEP puede clasificarse en tres grandes categorías. En los casos más favorables, la cosecha se realiza sin lesión del músculo recto abdominal ni de sus nervios. En otros escenarios, puede presentarse una lesión segmentaria del nervio con afectación mínima del músculo.
Finalmente, las disecciones más complejas implican la utilización de perforantes tanto mediales como laterales, con daño muscular significativo y sección de nervios intercostales. Esta clasificación no solo permite entender el impacto quirúrgico de cada abordaje, sino que también refuerza la importancia de seleccionar cuidadosamente la perforante dominante.
La amplia experiencia clínica acumulada en reconstrucción mamaria y de la pared torácica con colgajo DIEP ha permitido correlacionar los hallazgos anatómicos con los resultados quirúrgicos. Los estudios anatómicos realizados en cadáveres han sido clave para simular el proceso de elevación del colgajo, documentar con precisión la disposición vascular y anticipar posibles dificultades técnicas.
Un hallazgo relevante es que las venas acompañantes de las perforantes laterales suelen ser de menor calibre, lo que puede requerir la utilización de venas dobles para garantizar una revascularización adecuada. Asimismo, la cosecha simultánea de perforantes mediales y laterales suele asociarse a un mayor daño del músculo recto abdominal y de los nervios intercostales.

perforantes y se disecó el pedículo vascular hasta el plano de origen.
Principios fundamentales en el diseño del colgajo
El diseño del colgajo DIEP no debe definirse de manera definitiva hasta identificar la perforante pulsátil de mayor calibre. Esta estructura determina el plano de disección y condiciona la viabilidad del colgajo.
Habitualmente, la perforante más adecuada se localiza entre 10 y 30 mm lateral al ombligo, a nivel del tercio medio del músculo recto abdominal. Gracias a la densa red vascular subcutánea que se origina en esta región, la isla cutánea puede orientarse en diferentes direcciones, siempre que incluya una perforante periumbilical robusta.
El diseño oblicuo alrededor del ombligo se considera especialmente fiable, ya que en esta zona las perforantes de la arteria epigástrica inferior profunda se encuentran densamente distribuidas. Además, la detección preoperatoria mediante Doppler resulta de gran utilidad para planificar la intervención y reducir la incertidumbre intraoperatoria.
Técnica quirúrgica: precisión y conservación tisular
La elevación del colgajo debe iniciarse desde su borde lateral en dirección al ombligo, lo que facilita la identificación temprana de las perforantes. La disección cuidadosa sobre la fascia del músculo recto abdominal permite exponer las ramas perforantes y evaluar su calibre y pulsación antes de avanzar.
Durante la disección del pedículo vascular, es fundamental aislar los vasos epigástricos inferiores profundos de forma circular, ligando las ramas musculares sin resecar fibras innecesariamente. La disección roma en sentido caudal contribuye a preservar la vaina posterior del recto abdominal, un factor clave para disminuir la morbilidad postoperatoria.
Una vez completada la liberación del pedículo, el colgajo queda listo para su transferencia. Si es necesario, puede realizarse un adelgazamiento selectivo del tejido adiposo, respetando siempre el plexo vascular subcutáneo y las perforantes.

DIEP bipediculado. (1) Vaso perforante derecho; (2) vaso perforante lateral izquierdo; (3) vaso perforante medial izquierdo; (4) aponeurosis del músculo oblicuo externo del abdomen; (5) ombligo; (6) recto abdominal; (7) tronco de los vasos epigástricos inferiores profundos izquierdos; (8) pedículo vascular epigástrico inferior profundo derecho.
Conclusión
La cosecha del colgajo DIEP es una técnica que combina ciencia anatómica, experiencia clínica y precisión quirúrgica. La comprensión profunda de la variabilidad de las perforantes y el respeto por los principios de diseño y disección permiten optimizar los resultados reconstructivos y minimizar las secuelas en la zona donadora. Este enfoque, desarrollado en el capítulo 4 del libro Reconstrucción mamaria y cirugía oncoplástica con colgajos por Zan Li y Dajian Song, consolida al colgajo DIEP como una herramienta fundamental en la reconstrucción mamaria oncoplástica contemporánea.
